ANEXO 1
UNA FILOSOFÍA ADVENTISTA DEL SÉPTIMO DIA SOBRE LA MÚSICADocumento oficial - 2005
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Por dos años un comité designado por la administración de la Asociación General, trabajó preparando normativas respecto de la música. La investigación resultante de este comité produjo una declaración, que fue entregada a los delegados al Concilio Anual del 2003 en Silver Spring, Maryland y ahora votada definitivamente en el 2005.____________
Dios ha entretejido la música en la trama misma de su creación. Leemos que cuando hizo todas las cosas, “alababan todas las estrellas del alba, y se regocijaban todos los hijos de Dios” (Job 38:7). El libro del Apocalipsis describe el cielo como un lugar de alabanza incesante, que resuena con cánticos de adoración a Dios y al Cordero por parte de todos (Apoc. 4:9‑11; 5:9‑13; 7:10‑12; 12:10‑12; 14:1‑3; 15:2‑4; 19:1‑8).
Debido a que Dios hizo al ser humano a su imagen, compartimos el amor y el aprecio por la música con todos los seres creados. De hecho, la música puede tocarnos y conmovernos con un poder que va más allá de las palabras o cualquier otro tipo de comunicación (La Educación p. 168). La música mejor y más pura eleva nuestro ser hasta la misma presencia de Dios, donde los ángeles y seres no caídos lo adoran con cánticos.
Pero el pecado ha lanzado una plaga sobre la creación. La imagen divina ha sido desfigurada y casi borrada; en todos los aspectos, este mundo y los dones de Dios nos llegan con una mezcla de bien y mal. La música no es moral y espiritualmente neutra. Alguna puede elevarnos hasta la experiencia humana más sublime, puede ser usada por el príncipe del mal para rebajarnos y degradarnos, para despertar sensualidad, pasiones, desesperación, ira y odio.
La mensajera del Señor, Elena G. de White, continuamente nos anima a elevar nuestra perspectiva en cuanto a la música. Ella nos dice: “Cuando no se abusa de la música, ésta es una gran bendición; pero mal empleada, es una terrible maldición” (El hogar cristiano, p. 371).
(Ella también dice: Esas mismas cosas que habéis explicado que ocurrían en Indiana, el Señor me ha mostrado que volverían a ocurrir justamente antes de la terminación del tiempo de gracia. Se manifestarán toda clase de cosas extrañas. Habrá vocerío acompañado de tambores, música y danza. El juicio de algunos seres racionales quedará confundido de tal manera que no podrán confiar en él para realizar decisiones correctas. Y a esto consideran como la actuación del Espíritu Santo. El Espíritu Santo nunca se manifiesta en esa forma, mediante ese ruido desconcertante. Esto constituye una invención de Satanás para ocultar sus ingeniosos métodos destinados a tornar ineficaz la pura, sincera, elevadora, ennoblecedora y santificadora verdad para este tiempo” 2MS, 41, 42.)
“Empleada adecuadamente,... (la música) es un precioso don de Dios, designado para elevar nuestros pensamientos a los temas altos y nobles, inspirar y elevar las almas”. (La educación, p. 168)
En cuanto al poder del canto, ella escribe: “Es uno de los medios más eficaces para grabar en el corazón la verdad espiritual. ¡Cuán a menudo la memoria recuerda alguna palabra de Dios al alma oprimida y a punto de desesperar ‘mediante el tema olvidado de algún canto de la infancia’, y entonces las tentaciones pierden su poder, la vida adquiere nuevo significado y nuevo propósito, y se imparte valor y alegría a otras almas! . . . Como parte del servicio religioso, el canto no es menos importante que la oración. En realidad, más de un canto es una oración. . . . Al conducirnos nuestro Redentor al umbral de lo infinito, inundado con la gloria de Dios, podremos comprender los temas de alabanza y acción de gracias del coro celestial que rodea el trono, y al despertarse el eco del canto de los ángeles en nuestros hogares terrenales, los corazones serán acercados más a los cantores celestiales. La comunión con el cielo empieza en la tierra. Aquí aprendemos la clave de su alabanza” (La educación, p. 169).
Como adventistas del séptimo día, creemos y predicamos que Jesús pronto vendrá otra vez. En nuestra proclamación mundial de los mensajes de los tres ángeles de Apocalipsis 14:6‑12 llamamos a todos los pueblos a aceptar el evangelio eterno y a prepararse para encontrarse con nuestro Señor en su pronto regreso. Desafiamos a todos a elegir lo bueno y no lo malo, para que, “renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo” (Tito 2:12, 13).
Creemos que el evangelio afecta todos los aspectos de la vida. Por eso sostenemos que, dado el vasto potencial de la música para lo bueno o lo malo, no podemos ser indiferentes ante ella. Aunque percibimos que los gustos en música varían en gran manera de un individuo a otro, y que finalmente las decisiones deben ser tomadas en forma individual, creemos que las Escrituras y los escritos de Elena G. de White sugieren principios que pueden moldear nuestras elecciones.
En este documento la frase “música sacra” – algunas veces nos da referencia de música religiosa – designa música que está enfocada en Dios y en temas bíblicos y cristianos. In muchos casos, es música compuesta y que tiene por intención el servicio de adoración, encuentros evangelísticos, o devoción particular y puede ser música vocal o instrumental. De todas maneras, no toda la música sacra/religiosa puede ser aceptable para un adventista. La música sacra no debe evocar asociación con cosas seculares o invitarnos a estar conforme a patrones de conducta mundana en pensamiento o acción.
“Música Secular” es música compuesta para ocasiones diferentes que los servicios de adoración o devoción personal. Esta habla de situaciones comunes de la vida y las emociones básicas de los humanos. Surge de nuestro interior, expresando la reacción del espíritu humano a la vida, amor, y el mundo en el que el Señor nos ha puesto. Puede ser moralmente elevadora o degradante. Y, aunque no alaba o adora directamente a Dios, igual puede tener un lugar legítimo en la vida de los cristianos. Para su selección se deben seguir los principios discutidos en este documento.
Principios para guiar al cristiano
La música que los cristianos disfrutan debe ser regulada por los siguientes principios:
1. Toda la música que los cristianos escuchan, interpretan o componen, ya sea sacra o secular, debe glorificar a Dios: “Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la Gloria de Dios” - 1 Corintios 10:31. Este es el principio bíblico dominante. Cualquier cosa que no pueda satisfacer esta norma elevada debilitará nuestra experiencia con el Señor.
2. Toda la música que los cristianos escuchan, interpretan o componen, ya sea sacra o secular, debe ser la más noble y la mejor: “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad” (Fil. 4:8). Como seguidores de Jesucristo que esperamos y anhelamos unirnos al coro celestial, consideramos la vida en esta tierra como una preparación para, y un anticipo de, la vida por venir.
De estos dos fundamentos ‘glorificar a Dios en todas las cosas y elegir lo más noble y lo mejor’ dependen los demás principios que se presentan a continuación para la selección de la música por parte de los cristianos...
3. Se caracteriza por ser de calidad, equilibrada, apropiada y auténtica. La música cristiana fomenta nuestra sensibilidad espiritual, psicológica y social, y nuestro crecimiento intelectual.
4. La música cristiana es holística; apela tanto al intelecto como a las emociones y afecta al cuerpo en forma positiva.
5. La música revela creatividad en el hecho de que surge de melodías de calidad. Si es armonizada, usa armonías en una forma interesante y artística, y emplea ritmos que las complementan.
6. La música cristiana emplea letras que estimulan positivamente las habilidades intelectuales así como nuestras emociones y nuestra fuerza de voluntad. Las buenas letras son creativas, ricas en contenido y de buena composición. Se concentran en lo positivo y reflejan valores morales; educan y elevan; y se corresponden con una teología bíblica sólida.
7. En la música cristiana los elementos musicales y literarios trabajan juntos armoniosamente para influir sobre el pensamiento y la conducta en concordancia con los valores bíblicos.
8. La música cristiana mantiene un equilibrio prudente de los elementos espirituales, intelectuales y emocionales.
9. La música cristiana reconoce y acepta la contribución de diferentes culturas en la adoración a Dios. Las formas y los instrumentos musicales varían en gran manera dentro de la familia adventista del séptimo día mundial, y la música proveniente de una cultura puede parecer extraña para alguien de una cultura diferente.
El hacer música Adventista del Séptimo día significa escoger lo mejor y por encima de todo acercarnos a nuestro creador y Señor y glorificarlo. Levantemos el desafía de una visión musical alternativa y viable, como parte de nuestro mensaje holístico y profético, hagamos una contribución musical adventista única como un testimonio al mundo que tenga en cuenta a las personas que esperan la pronta venida de Cristo.
La iglesia adventista del Séptimo Día surgió del cumplimiento de la profecía y con el propósito de ser un instrumento de Dios para la proclamación mundial de las buenas nuevas de salvación por la fe en el sacrificio expiatorio del Hijo de Dios y por obediencia a sus mandatos como preparación para el regreso de nuestro Señor. Las vidas de quienes aceptan esta responsabilidad deben ser tan distintas como lo es su mensaje. Esto exige que cada miembro este totalmente consagrado a los ideales y objetivos de la iglesia. Tal dedicación afectara a todos los departamentos de la iglesia y ciertamente influirá en la música usada para la iglesia para cumplir la misión que Dios le ha señalado.
La música es uno de los mayores dones que Dios le ha dado al hombre y uno de los elementos más importantes de un programa espiritual. Es una de las avenidas de comunicación con Dios. “Es uno de los medios más eficaces para grabar en el corazón de la verdad espiritual” (la Educación p. 163. Tratándose de asuntos de importancia eterna, es esencial que se tenga claro el concepto del tremendo poder de la música. Tiene poder para elevar o degradar; puede ser usada al servicio del bien o del mal. “Tiene poder para subyugar naturalezas rudas e incultas; para avivar el pensamiento y despertar simpatía; para promover la armonía de acción y desvanecer la melancolía y los presentimientos que destruyen el valor y debilitan el esfuerzo”. (Ibíd. P. 163.
Por lo tanto, aquellos que seleccionan la música para cumplir con los propósitos singulares de esta iglesia, deben ejercer el mayor discernimiento en su selección y uso. Para alcanzar estos ideales, necesitaran de sabiduría más que humana. La revelación nos proporciona como guía los siguientes principios generales:
La música debiera:
1. Glorificar a Dios y ayudarnos a adorarle en forma adaptable (1 Cor. 10:31).
2. Ennoblecer, elevar y purificar los pensamientos del cristiano (Fil. 4:8, PP p. 645).
3. Influir de manera efectiva sobre el cristiano para lograr el desarrollo del carácter de Cristo en su propia vida y en la de otros ( MS 57, 1906)
4. Poseer una letra que este en armonía con las enseñanzas bíblicas de la iglesia (R y H, 8 de junio, 1912)
5. Revelar compatibilidad entre el mensaje expresado por las palabras y la música evitándose una mezcla de lo sagrado y lo profano (Ez. 22:26)
6. Evitar los efectos teatrales y la ostentación vanidosa (Evangelismo, p. 137; RyH, 30 de Noviembre de 1900)
7. Dar preeminencia al mensaje del texto, el cual no debería verse disminuido por los elementos musicales (Obreros Evangélicos p. 370-1)
8. Mantener un equilibrio juicioso entre los elementos emocionales, intelectuales y espirituales (RyH, 14 de Noviembre 1989)
9. Nunca comprometer los elevados principios de la dignidad y la excelencia por querer alcanzar a la gente en el nivel donde se encuentra (Testimonios, T. 9 p.143; Evangelismo,p.137)
10. Ser apropiada para cada ocasión, cada lugar y cada publico (Evangelismo, p.333-4)
En la música de los diversos grupos culturales y étnicos se encuentran elementos de validez religiosa que pueden elevar espiritualmente; sin embargo, el gusto musical y las practicas de todos deberían conformarse al valor universal de un carácter semejante al de Cristo, y todos deberían luchar por alcanzar la unidad del espíritu y propósito que tiene el evangelismo, y no una mera conformidad. Deben evitarse cuidadosamente todos aquellos elementos mundanos en la música que no expresan los elevados ideales de la fe adventista.
Los principios enunciados servirán como criterios efectivos para la selección e interpretación de la música usada para cumplir los diversos fines de la iglesia. Ciertas formas musicales, tales como el jazz, el rock y sus formas afines, son consideradas por la iglesia como incompatibles con estos principios. Las personas responsables de las variadas actividades musicales de la iglesia, ya sea como directores o ejecutantes, no encontraran problema alguno en la aplicación de estos principios, en ciertas áreas son mucho mas complicadas por lo cual se hace la siguiente presentación detallada de los factores involucrados.
MUSICA SACRA
La música en el servicio del Culto Divino
La adoración debería ser la actividad primaria y eterna del hombre. El propósito mas elevado del hombre es glorificar a Dios. Cuando el adorador se acerca a la casa de Dios para ofrecer un sacrificio de alabanza, debe ofrecerlo con la mejor música posible. Es esencial hacer una planificación cuidadosa de cada elemento musical del culto a fin de que los miembros de la congregación no sean meros espectadores, sino participantes.
Los himnos usados en el servicio del culto deberían ser mayormente alabanzas dirigidas a Dios. Se deberían usar los grandes himnos de la tradición adventista. Los himnos deben tener melodías fuertes, aptas para el canto y una letra digna. El pastor debería preocuparse de aumentar la calidad y el fervor del canto congregacional. “Rara vez debieran cantar solo unos pocos” (Counsels on Health p. 481-2). La experiencia adventista será grandemente enriquecida por el aprendizaje y el uso de nuevos himnos.
Donde sea posible, un coro formado por músicos consagrados y bien preparados
Podrá ayudar a crear un mejor clima de adoración, cantando himnos y corales del hondo significado espiritual y de alta calidad musical.
La música instrumental, ya sea de piano o de órgano, debiera armonizar con los levados ideales del culto. Los números que se interpretan deben elegirse de entre los mejores materiales, siempre teniendo en cuenta la capacidad del ejecutante. La persona que acompaña musicalmente al canto congregacional tiene la pesada responsabilidad de mantener una elevada norma en sus interpretaciones, tanto cuando acompaña, como cuando toca los preludios, interludios y postludios. Si en el transcurso del culto se usaran solo vocales u otros números musicales, se deberían buscar cantos cuya letra tenga base bíblica. Estos solos deberán estar dentro del alcance de las habilidades del intérprete y se presentaran al Señor sin despliegues de recursos técnicos. La comunicación del mensaje debiera ser lo primordial.
La Música en el Evangelismo
La música usada en el evangelismo puede incluir cantos espirituales que no sean solamente himnos a Dios. Pueden usarse cantos que hablen del amor de Dios de los el hace por sus hijos o que testifican de nuestra aceptación de Jesús, de nuestro amor y aceptación por el y de nuestra decisión de servirle. No se debe transigir con los elevados principios de dignidad y excelencia que caracterizan a nuestro mensaje a fin de preparar a un pueblo santo para la segunda venida de Cristo.
La música escogida para el evangelismo debería:
· Dirigir al oyente a Jesús, quien es el camino, la verdad y la vida.
· Preparar el camino para la presentación del mensaje de la palabra de Dios, o ahondar su exhortación, suscitando una respuesta de parte de los oyentes.
· Ser interpretada por personas cuyas vidas están en armonía con el mensaje que presentan.
· Ser el vehículo de la honda impresión de las verdades bíblicas que inspiran a realizar cambios positivos en la vida.
· Ser presentada en forma ordenada y cuidadosamente planeada.
· Ser sencilla y melódica, presentada sin destacar innecesariamente al intérprete.
· Dar preferencia a la predicación de la Palabra. Tanto énfasis como en la cantidad de tiempo que se le dedica.
· Interesar en forma equilibrada al intelecto y las emociones: no solamente en cantar a los sentidos.
· Ser significativa y comprensible, tanto en contenido como en estilo, para la mayor parte posible del auditorio.
La música en el evangelismo de los Jóvenes
En lo único que atañe al trabajo entre los jóvenes, se aplica la mayor parte de las sugerencias ya presentadas. Sin embargo, es preciso considerar algunos aspectos particulares de esta área de trabajo.
Los jóvenes tienen a identificarse estrechamente con la música de la cultura joven contemporánea. El deseo de alcanzar a estos jóvenes con el evangelio de Cristo a veces lleva a uso de ciertos estilos musicales no del todo deseables. En todos estos estilos, el elemento más problemático es el ritmo.
De todos los elementos musicales, es el ritmo el que produce la respuesta física mas fuerte. Algunos de los mayores éxitos de Satanás han sido logrados a través de los estímulos hechos a la naturaleza física. Demostrando una clara percepción de los peligros de este modo de llagar a los jóvenes, la sra. E.G. DE White declara: “Tienen un buen oído musical y Satanás sabe cuales órganos excitar a fin de animar, sostener, absorber y cautivar la mente para que no deseen a Cristo. Faltan los intensos deseos espirituales del alma por tener conocimiento divino y crecer en la gracia”. (Testimonies, T1 p. 497). Esta es una fuerte denuncia de la manera en la cual puede ser usada la música en directa oposición al plan de Dios. El jazz, el rock y las formas musicales afines son muy conocidas por las respuestas sensuales que crean en las masas.
Por otra parte, hay muchas músicas tradicionales y folklóricas que pueden considerarse como legítimos estilos musicales. Algunas de estas formas constituyen vehículos aceptables del testimonio cristiano. Otras podrán ser aceptadas en un ambiente cristiano secular, pero no serian apropiadas para llevar el nombre del Salvador, Aun otras músicas tradicionales puedan estar totalmente al margen de la experiencia del cristiano, resulta claro entonces, que cualquier forma de música; tradicionales o “folklórica” debe juzgarse por los mismos principios generales que rigen otros tipos de música.
“El ideal que Dios tiene para sus hijos esta por encima del alcance del mas elevado pensamiento humano” (La Educación, p. 16). Aquellos que se esfuercen por lograr este elevado ideal y que dirigen el evangelismo juvenil encontraran que al hacer un estudio cuidadoso de la música a usarse, recibirán en respuesta a sus oraciones la iluminación del Espíritu Santo.
Además del problema del ritmo hay otros factores que afectan las cualidades espirituales de la música:
Estilo Vocal: Debiera evitarse el estilo ronco de los cantantes de la música rock o el estilo sugestivo y sentimental de quien canta en el club nocturno, así como toda otra distorsión de la voz humana.
Tratamiento armónico: Debiera evitarse el uso de músicas saturadas de acordes de séptima, novena, undécima y decimotercera. Estos acordes, usados en forma mesurada, generan hermosura, pero cuando se los usa excesivamente, crean una música sensual que distrae la verdadera calidad espiritual inapropiada del texto.
Presentación Visual: Todo aquello que llama indebidamente la atención al interprete, como ser el movimiento corporal excesivo o la vestimenta inapropiada, no tiene cabida en el evangelismo.
Amplificación: Se debe tener mucho cuidado para evitar la amplificación excesiva, tanto del instrumento como de la voz. Se debe ser sensible a las necesidades espirituales de aquellos que dan su testimonio musical como también a las de quienes han de recibirlo. Se debe seleccionar con cuidado el equipo de amplificación.
Presentación: El objetivo primordial de la presentación de toda música sacra debe ser la exaltación de Cristo y la exaltación del músico o meramente el entretenimiento de los oyentes.
La música en el Hogar
La educación musical debe comenzar cuando el niño es aun pequeño mediante:
· La presentación de los grandes himnos y cantos sacros dentro del marco alegre e informal del culto familiar.
· La formación del hábito de oír buena música ya sea en la radio familiar o en cualquier equipo de reproducción de sonido que haya en la casa.
· La asistencia de la familia a conciertos cuyas normas estén acodes con las expuestas en este documento.
· El debido ejemplo y la influencia correcta de los padres.
· Debería estimularse a los miembros de la familia a participar juntos en los cantos y en la ejecución de instrumentos musicales.
· Debiera estimulase a experimentar con la composición de poesías y música.
· Debiera establecer una discoteca familiar bien seleccionada.
· Debe reconocerse que Satanás esta empeñado en conquistar la mente y en que forma imperceptible puede efectuarse cambios de mentalidad que podría alterar las percepciones y los valores, tanto para el bien como para el mal. Por lo tanto, debe ejecutarse muchísimo en el cuidado en el control de lo que se escucha en la radio y en la televisión, evitando especialmente todo aquello que pudiera ser vulgar, seductor, barato, inmoral, teatral o que pudiera relacionarse con la rebeldía.
II. MUSICA SECULAR
La música “debidamente empleada,... es un precioso don de Dios, destinado a levar los pensamientos a temas mas nobles, a inspirar y elevar el alma” (La educación, pag 163).
El estilo de vida de los adventistas del séptimo día, exige que cada cristiano practique un alto grado de discernimiento y responsabilidad individual en la selección de música secular para su uso personal o para la presentación publica. Tal música debe elevarse a la luz de la instrucción de Fil. 4:98 “Por lo demás hermanos todo lo que es verdadero, todo lo que es honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad”. También tendrá en cuenta la admonición dada por Elena G. de White en Testimonies For the Church, tomo 1, p.497: “Se me mostró que los jóvenes deben adoptar una posición mas elevada y hacer de la palabra de Dios si consejera y guía. Sobre los jóvenes reposa solemnes responsabilidades que ellos tienen en poca estima. La introducción de música en sus hogares, en lugar de incitar a la santidad y a la espiritualidad, ha sido el medio de distraer sus mentes de la verdad. Las canciones frívolas y las músicas populares del día parecen resultarle muy de su agrado. Los instrumentos musicales les han quitado el tiempo dedicado a la oración. Cuando se la emplea mal, es una terrible maldición”.
El cristiano no cantara canciones incompatibles con sus ideas de verdad, honestidad y pureza. Evitara todo aquello que haga que el mal aparezca como deseable o que el bien aparezca, pero de poca importancia. Procurara evitar las composiciones cuya letra tenga frases de poco contenido, mala poesía, palabras sin sentido, sentimentalismo frivolidad, todos estos elementos que puedan alejarlo del consejo y de las enseñanzas encontradas en la Biblia y en el Espíritu de Profecía.
Estimar que los “Blues”, y el jazz, el rock, la música “beat”, así como otros estilos similares, no hacen bien al desarrollo del carácter cristiano pues abre las mentes a pensamientos impuros y llevan a una conducta impía.
Tales músicas tienen una relación muy clara con las costumbres liberales de la sociedad contemporánea. La distorsión del ritmo, de la melodía y de la armonía, tal como se les usa en estos estilos, combinada con la excesiva amplificación, embota la sensibilidad y finalmente destruye el aprecio por lo que es bueno y santo.
Debiera tomarse especial cuidado al usar una melodía secular con letra sagrada a fin de que la connotación profana de la música que elija, ya sea para oír o para interpretar, los principios presentados en esta Filosofía de la Música.
El verdadero cristiano tiene la posibilidad de dar testimonio de su fe ante otros, por la selección de música secular que realiza en ocasiones sociales. Por el estudio diligente y la selección cuidadosa, buscara esos tipos de música que sean compatibles con sus necesidades sociales y sus principios cristianos.
“Debe haber una conexión viva con Dios por medio de la oración; una conexión con Dios por medio de cantos de alabanza y gratitud” (Elena G. de White, Carta, 96 1898; Evangelismo, p. 498).
ANEXO 2
GUÍA PARA LA ENSEÑANZA DE LA LITERATURA EN LAS ESCUELAS ADVENTISTAS
Introducción
El tema de la literatura y su uso en las aulas de las escuelas adventistas, ha sido un tema de perenne discusión en los concilios y convenciones de maestros, especialmente entre aquellos que enseñan la clase. En un intento por clarificar mejor la posición de la iglesia, un comité que representaba varios segmentos de la educación adventista pasó una semana entera estudiando y reflexionando sobre el tema.
La declaración o pronunciamiento preparado por este comité fue recomendado al Departamento de Educación de la Asociación General y al concilio otoñal, donde después de algunos cambios menores, fue aceptado y referido de nuevo al Departamento de Educación para su implementación. El contenido de estas pautas está basado sobre la declaración aceptada y tienen la intención de orientar la enseñanza de la literatura en nuestras escuelas.
1. FILOSOFIA
La literatura en general establece las impresiones que el hombre tiene del mundo que le rodea, así como sus aspiraciones, hechos, pensamientos y logros, sean éstos buenos o malos. La literatura seleccionada, en forma particular para las escuelas adventistas, debiera guiar hacia el desarrollo del hombre como un todo; ya sea esta literatura en poesía o en prosa, ya sea sobre hechos reales o no, que provenga de fuentes religiosas o seculares. Tal literatura deberá dar un panorama comprensivo del universo; ayudará a resolver problemas fundamentales y responderá a preguntas sobre el origen, naturaleza y destino del hombre, mientras enfatiza la verdad, lo honesto y lo bello.
El estudio de la literatura debiera dar sustento a la premisa fundamental de que Dios es el Creador y Sustentador de la tierra y del universo entero y que es la fuente de todo conocimiento y sabiduría. La presentación de tal literatura debiera confirmar la verdad de que Dios creó al hombre a su imagen y lo ayuda a restaurar esa imagen, al desarrollar su fe en Cristo. Debiera también cultivar una inteligente dedicación a la obra de Dios y desarrollar un deseo por servir a la humanidad.
La filosofía educativa adventista sostiene, que una relación estrecha con Dios se puede lograr mejor mediante la revelación de su naturaleza y propósitos. Los objetivos de la enseñanza de la literatura en los colegios adventistas estará, por lo tanto, en armonía con aquellas revelaciones, particularmente, otorgadas en las Sagradas Escrituras y en los escritos de Elena G. de White.
La enseñanza de la literatura en las escuelas adventistas debiera hacer énfasis, primeramente, en la edificación del carácter. Debiera transmitir a los estudiantes ideales espirituales, creencias, actitudes y valores de la iglesia, y más aún, debiera animarles a ser pensadores, leales ciudadanos y cristianos comprometidos.
Un cuidadoso análisis de los consejos de Elena G. de White y su total relación con los principios enunciados arriba, indica que un estudio dirigido de la literatura secular, tanto de la que se basa en hechos, como de algunos no basados en hechos, es legítimo en las escuelas adventistas. Tal literatura debiera ser estudiada con una consideración sobria respecto a los principios positivos establecidos en los escritos de Elena G. de White.
La literatura aceptable, cualquiera sea su forma, es un arte serio y debiera ser enseñado de tal manera que los estudiantes lleguen a estar vívidamente conscientes de sus cualidades estéticas - la belleza de sus palabras y estructura, de su ritmo, de lo luminoso y de lo sombrío.
II. LA SELECCION DE LA LITERATURA PARA LAS ESCUELAS ADVENTISTAS.
A. Función
La función de la literatura selecta, para ser estudiada en las escuelas adventistas, es relacionar al estudiante con la riqueza artística disponible en todas las formas de la palabra escrita. La literatura está destinada a proveer enfoques permanentes y significativos del arte, esenciales a la experiencia humana. Desarrolla una apreciación y emulación por la belleza del lenguaje y el arte de la estructura literaria. El estudio de la literatura confronta al estudiante con la realidad, explora interrogantes significativos e introduce ideas en su contexto histórico. Provee así mismo, una base para el desarrollo de las facultades discriminatorias y anima al estudiante a emular las destrezas halladas en las secciones estudiadas. Debiera también guiar al lector hacia Cristo, construir y fortalecer la fe y el conocimiento y ayudarlo a ser un hombre espiritual en su totalidad.
B. El criterio
1. En lo general
La literatura usada en las escuelas adventistas debiera ser:
a) Un arte serio. Conducirá al estudiante a tener una comprensión profunda de la naturaleza del hombre en la sociedad y será compatible con los valores adventistas.
b) Evitará el sensacionalismo (la explotación del sexo y la violencia) y el sentimentalismo exagerado.
c) No se caracterizará por el lenguaje crudo y profano y a veces ofensivo.
d) Evitará las historias excitantes y de suspenso donde domina el drama novelesco que favorece la lectura superficial y rápida.
e) Evitará los elementos que den la apariencia de hacer el mal deseable o donde la bondad aparezca como trivial.
f) Se adaptará a la madurez y el nivel del grupo o del individuo.
2. Ficción
El Nuevo Diccionario Internacional del idioma inglés, Webster, define la palabra ficción. En su forma amplia: "Aquello que es fingido, inventado o imaginado; por ejemplo: una historia fingida o inventada, ya sea hablada o escrita, con intención de engañar o no. Es lo opuesto a la realidad". Literatura de ficción: Todas aquellas obras de imaginación ya sea en forma dramática o narrativa, específicamente novelas y romances.
En la mayoría de los círculos literarios la palabra ficción ha sido entendida simplemente como el término para categorizar las novelas y las historias cortas.
A partir de un examen profundo de las referencias que hace Elena G. de White al término ficción, el lector se dará cuenta que la palabra se aplica a las obras con las siguientes características:
(1) Es una literatura adictiva.
(2) Puede ser sentimental, sensacional, erótica, profana y baladí.
(3) Es escapista, causándole al lector convertir la realidad en un mundo de ensueño, inhabilitándolo para bregar y resolver los problemas de la vida diaria.
(4) Incapacita a la mente para el estudio serio y la vida devocional.
(5) Es sin valor y sólo sirve como pasatiempo.
Elena G. de White, por su parte, mientras exponía las características de la literatura objetable, reconoció como apropiado el uso limitado de cierta literatura no basado en hechos reales, al recomendar el libro “El progreso del Peregrino” e incluyéndolo en la compilación que hizo entre 1877 - 1878 de las Lecturas para el Día Sábado. Tales materiales en forma de historias simples que contienen enseñanza moral y religiosa, que abogan por una moralidad sana, que infunden un espíritu de devoción, ternura y verdadera piedad y que al mismo tiempo demuestran su valor, están en claro contraste con la ficción religiosa que ha probado ser una maldición.
En la selección del material literario, se debería seguir el Consejo de Elena G. de White, a fin de evitar aquellos materiales marcados por las características a las cuales ella llamó ficción. Dentro de estas limitaciones, algunas obras basadas no en hechos reales, y catalogadas comúnmente como ficción, podrían ser usadas en forma apropiada en la enseñanza.
3. Biografias
Las biografías pueden presentar las vidas de personas cuyas concepciones religiosas o vida personal no son dignas de imitar, así como mucho de tipo novelesco o de corte imaginativo.
Todo lo que se seleccione de material biográfico debe hacerse con sumo cuidado, siguiendo las mismas pautas ya mencionadas para otro tipo de lecturas.
5. Revelación
Los estudiantes de hoy están particularmente preocupados porque sus estudios sean relevantes a su experiencia y a sus intereses. Reconociendo que además del aprecio por los valores tradicionales, los estudios literarios promueven la comprensión útil y necesaria para resolver problemas y para arreglárselas con los cambios en lo personal y en lo cultural; los siguientes criterios debieran tomarse en cuenta:
a) Los maestros de literatura en las escuelas adventistas construyen sobre la premisa de que, tanto la selección de los materiales como los métodos de enseñanza, ambos deben ser gobernados por la importancia del desarrollo que los estudiantes debieron lograr para convertirse en cristianos adventistas maduros, comprometidos con la búsqueda de la sabiduría, la verdad, y preocupados por el bienestar físico y espiritual de sus semejantes.
b) Los maestros de literatura debieran ayudar a sus alumnos a descubrir la importancia que la literatura de la Biblia y los escritos de Elena G. de White tienen para el tiempo actual.
c) Las escuelas Adventistas (particularmente las de nivel superior), reconociendo el interés de los estudiantes en los agobiantes problemas humanos de hoy, podían incluir en su programa de la enseñanza de la literatura, materiales que los ayuden a aguzar sus percepciones y a mantener una perspectiva fresca acerca de los desafíos y valores que los alumnos han aceptado o mantenido sin un examen crítico.
miércoles, 18 de junio de 2008
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