APUNTES DE CLASES
FILOSOFÍA DE LAEDUCACIÓN
Rasgos caracterizadores de la Educación Adventista
Desde la humilde escuela iniciada en Batlle Creek, en 1872, ha emergido uno de los más notables sistemas escolares protestantes del mundo, la educación adventista. Proveer para la formación espiritual de nuestros hijos mediante la educación cristiana es una creencia fundamental del Adventismo.
Elena G. de White señala que "… es importante que comprendamos que las ventajas educativas ofrecidas por nuestras escuelas son diferentes de las ofrecidas por las escuelas del mundo” y agrega que “...nuestra obra educativa debe llevar siempre el sello de lo celestial y revelar así cuánto supera la instrucción divina al saber del mundo." De lo anterior se desprende la importancia de realzar lo distintivo de la educación adventista y la necesidad de que como docentes adventistas nos capacitemos para el ejercicio de nuestra labor en conformidad con la solemnidad de la hora en que vivimos.
La citada autora recibió un inspirado mensaje acerca de la manera en que tal escuela debiera ser conducida. Como fruto de ello, procedió a formular principios que son notablemente actuales en su aplicación: la variedad en los métodos de instrucción, la educación del carácter, la educación para el hogar, el énfasis en el pensamiento crítico, la importancia de la educación física, los conceptos de escuela para el trabajo, la escolaridad temprana apropiada al desarrollo del niño, la eficiencia en las destrezas básicas, el aprendizaje para el dominio, los objetivos conductuales.
"Más elevado que lo que el más elevado pensamiento humano puede alcanzar es el ideal de Dios para sus hijos”, escribió. Me parece indispensable que cada uno de los que nos desempeñamos en el aula adventista nos aseguremos de estar de veras poniendo de relieve los principios de nuestra filosofía educacional en nuestro desempeño profesional.
Las escuelas adventistas son vitales para la misión de la iglesia. Son socios indispensables del hogar y la iglesia en la salvación de nuestros niños y jóvenes. El plan de estudios en un establecimiento educacional adventista provee la avenida central por la cual los niños son conducidos a la sabiduría bíblica. El currículum adventista difiere en varios importantes aspectos de la escuela secular. Busca cumplir el ideal bíblico de que "Todos tus hijos serán enseñados por el Señor; y se aumentará la paz de tus hijos" (Isaías 54:13).
Las escuelas adventistas contribuyen a la riqueza y calidad de los programas iglesia. Proporcionan futuro liderazgo laico así como profesional para las áreas de instituciones y organizaciones auspiciadas por la iglesia. Un importante componente de este entrenamiento radica en la diversidad de proyectos comunitarios y de misión y de actividades que involucran a los estudiantes de las escuelas adventistas.
Además, las instituciones educativas adventistas tienen, por lo general, un común sentido de propósito y de identidad y procuran ayudar a los jóvenes a "preparar vidas fructíferas dentro de la iglesia y en su entorno, proporcionándoles educación en un ambiente cristiano."
Orígenes de la filosofía adventista de la educación.
En el libro La educación, Elena G. DE White afirma que el Jardín del edén era el hogar de nuestros primeros padres. No solamente era su primer hogar, sino que fue su primera escuela. Ella dice: “El Jardín del Edén era la escuela, la naturaleza era el libro de texto, el Creador mismo era el instructor, y los padres de la familia era los estudiantes” (p. 20).
Adán y Eva, los primeros estudiantes fueron creados para ser “la imagen y Gloria de Dios.” Su apariencia física, sus facultades intelectuales, sus dones espirituales llevaban la semejanza de su Hacedor.
El conocimiento de la naturaleza, el conocimiento de Dios y Su amor, las grandes verdades espirituales, y la formación del carácter formaron el primer currículum. La Sra. White afirma que “Las lecciones y operaciones de la naturaleza, y los grandes principios de verdad que gobernaban el universo espiritual fueron abiertos a sus mentes por el infinito Autor de todo” (p. 22). En adición a los fines intelectuales, Dios en su infinita sabiduría y amor incluyó el trabajo manual en el currículum para desarrollar sus poderes físicos y mentales. La Sra. White comenta, “La ocupación útil les fue concedida como una bendición, para fortalecer el cuerpo, expandir la mente y desarrollar el carácter” (p. 21).
Jesús el Maestro: su Método
Cuando Nicodemo vino a Jesús de noche, dijo, “Conocemos que eres un maestro venido de Dios.” (Juan 3:2). No fue el único en dirigirse a Jesús como maestro. Norman Anderson citado en Youngberg (1994) afirma que ‘Maestro era el título predominante por el que a Jesús se dirigían durante su vida terrenal. La palabra griega traducida como “maestro,” dice Anderson, son el equivalentes al Hebreo “Rabbi,” el título común de respeto para un distinguido profesor.
Los métodos de Cristo pueden ser mejor explicados y apreciados después de examinar su misión, su preparación para el ministerio, sus calificaciones, el alcance de su enseñanza, su contenido y su base filosófica.
Su Misión. Kent citado en Youngberg (1994) postula que Jesús definió su misión como la de liberar a los cautivos, sanar a los afligidos, restaurar la vista a los ciegos y alumbrar al mundo con la verdad (Lucas 4:18,19). Vino para arrebatarle el reino a Satanás (Lucas 4:5-8); para mostrar a los seres humanos cómo aplicar los principios del cielo a la vida diaria (Mat. 4:4). Para realizar su misión, Jesús tuvo que instruir (Isa. 42:5-7) y separar la verdad de la mera filosofía humana. Él vino a revelar a la humanidad el verdadero conocimiento de Dios (Isa. 40:5; Juan 14:9). Aquí, exclama Youngberg, encontramos el núcleo del verdadero trabajo educacional.
La preparación de Jesús para su ministerio incluía el trabajo útil, el estudio de las Escrituras y la naturaleza, y las experiencias de la vida. Recibió su primera educación de los labios de su madre y en la carpintería de su padre. De este modo su primera educación fue completa, cubría los dominios cognitivo, afectivo, psicomotor y “espiritual”.
Aquellos que oyeron a Jesús hablar reconocieron su autoridad. Sus palabras y carácter inspiraban respeto, mientras sus milagros daban evidencia de unción y aprobación divina. Su enseñanza abarcaba el mundo. Su público consistía de personas de todas las edades y caminos de la vida. Su conversación con la mujer en el pozo mostró que Él no hacía acepción de personas, y que su misión era buscar y salvar a los perdidos sin importar su nacionalidad, credo, o raza.
Su Base Filosófica. De acuerdo con Youngberg (1994), cuando Jesús declaró, “Yo soy el camino, la verdad, y la vida,” presentó las tres grandes preguntas de la vida en orden inverso a lo que es habitual. Youngberg continúa explicando la base filosófica de Jesús en esta declaración. Primero, Él es el camino (axiología) – todo lo que es bueno y hermoso es encontrado en Cristo (Col. 2:9). Él es la verdad (epistemología) –“La gracia y la verdad vinieron a través de Jesucristo” (Juan 1:17). Él es la vida – Vino para que la humanidad pudiera tener una existencia que es medida con la vida de Dios (Juan 3:16). Es la verdad que conduce a la vida (ontología). “Ahora ésta es la vida eterna: que Te conozcan a Ti, el único verdadero Dios, y a Jesucristo, a quien has enviado” (Juan 17:3). El genio en este orden, dice Youngberg, es que transmite la sorprendente visión de que el hacer viene primero. En hacer la voluntad de Dios está el descubrimiento de la verdad y la vida.
Desde esta base filosófica Jesús, continúa Youngberg, enseñó la verdad de la existencia y la fidelidad moral. Tan amplia era su visión de la verdad, tan comprehensiva su enseñanza que todo hecho de la naturaleza era usado para iluminarla.
El contenido de Jesús era centrado en Dios. Su fin era dar poder a sus discípulos en el desarrollo del carácter. Sus recursos escriturales incluían la ley de Moisés, los profetas, y los Salmos.
La educación adventista, un ambiente
Estableciendo un campus o un local escolar en el cual el estudio y el trabajo ocurren dentro del marco de la fe cristiana, la institución educativa adventista está comprometida con la creencia de que el conocimiento y la acción pueden transformar con poder creativo en mejores condiciones la sociedad cuando los individuos ven sus vidas íntegras como dones al servicio de un amante Creador.
La planta física— el campus, los edificios y las aulas en particular— pueden mejorar (o inhibir) la enseñanza y el aprendizaje. La relación entre el aprendizaje y el diseño de los espacios instruccionales dentro de las escuelas está bien documentada en la literatura profesional reciente.'Esto, sin embargo, ha sido pobremente entendido a través de toda la historia. Los antiguos griegos veían la escuela como cualquier lugar donde un profesor y sus estudiantes se reunían, a menudo al aire libre. El profesor, como depositario del conocimiento, era central para el aprendizaje, en tanto que el ambiente era considerado irrelevante.
En verdad, la idea de que la planta física pudiera estar en las manos de los profesores no existía antes de los tiempos recientes. Empero, actualmente encontramos un nuevo concepto emergiendo— la idea de que las dependencias de la planta física juegan un rol en el aprendizaje que es independiente del profesor. La planta física es así vista no solamente como una herramienta de enseñanza que puede ser utilizada por los profesores creativos, pero también como un profesor más. En otras palabras, sea para bien o para mal, la planta física enseña.
El ambiente escolar es el espacio físico y las relaciones que en él ocurren. Debe contener todos los elementos necesarios para la consecución de todos los objetivos y principios metodológicos pertinentes en el proceso formador adventista:
a) Sala de clases. La sala de clases será el primer ambiente formal para que el sujeto construya y practique la ciudadanía.
“El sistema de educación mantenido por generaciones, ha sido destructivo para la salud, e incluso para la propia vida. Muchos niños han pasado cinco horas por día en salas de clases mal ventiladas, sin suficiente espacio para una saludable acomodación de los alumnos. El aire de esas salas queda en breve envenenado para los pulmones que lo inhalan. Niños, cuyos miembros y músculos no son fuertes, y cuyo cerebro incluso no se halla desarrollado, han sido conservadas puertas adentro, para daño suyo. Muchos no tienen sino escasa reserva con que comenzar la vida, y el confinamiento en la escuela día a día, los hace nerviosos y enfermos. Su cuerpo es impedido de crecer en virtud de la exhausta condición de sus nervios.” (White, CPE, p. 77-8)
b) Área libre. “Teniendo en vista el desarrollo integral, es imprescindible que toda escuela disponga de una área libre, donde los alumnos puedan encontrar la alternancia necesaria entre el esfuerzo físico e intelectual, encontrando en ella también referenciales del Dios creador, representados por elementos de la naturaleza. Educad a los niños y jóvenes la considerar las obras del Artista por excelencia, e imitad las gracias atractivas de la Naturaleza en la edificación de su carácter.” (Ibíd., p. 188)
c) Edificio escolar. Todos los elementos constitutivos del edificio escolar deben colaborar para la formación del carácter necesario para la práctica de la ciudadanía. De esta forma, al ser construido y/u organizado, se debe tener en cuenta la salud física, mental y espiritual de todos los que allí convivan.
Como ambiente físico, la escuela adventista requiere considerar las siguientes orientaciones: (Becerra)
• La ubicación de la institución se elige teniendo en cuenta el desarrollo religioso óptimo de estudiantes y profesores.
• El plantel se levanta lejos de las ciudades, con lo que se facilita el aire puro, el contacto con la naturaleza, el trabajo manual útil y la meditación. Hay, a distancia accesible, uno o más centros urbanos en los que la institución realiza, actividades evangelizadoras y de servicio comunitario.
• El diseño de la planta física favorece las relaciones humanas y coloca al templo en un sitio central. Hay capillas en las residencias estudiantiles y lugares de meditación.
• Se emplean símbolos cristianos (esculturas, decoraciones), ornamentaciones (cuadros, citas).
• “Teniendo en vista el desarrollo integral, es imprescindible que toda escuela disponga de una área libre, donde los alumnos puedan encontrar la alternancia necesaria entre el esfuerzo físico e intelectual, encontrando en ella también referenciales del Dios creador, representados por elementos de la naturaleza. Educad a los niños y jóvenes a considerar las obras del Artista por excelencia, e imitad las gracias atractivas de la Naturaleza en la edificación de su carácter.” (Ibíd., p. 188)
Todos los elementos constitutivos del edificio escolar deben colaborar para la formación del carácter necesario para la práctica de la ciudadanía. De esta forma, al ser construido y/u organizado, se debe tener en cuenta la salud física, mental y espiritual de todos los que allí convivan.
• La ubicación de la institución se elige teniendo en cuenta el desarrollo religioso óptimo de estudiantes y profesores.
• El plantel se levanta lejos de las ciudades, con lo que se facilita el aire puro, el contacto con la naturaleza, el trabajo manual útil y la meditación. Hay, a distancia accesible, uno o más centros urbanos en los que la institución realiza, actividades evangelizadoras y de servicio comunitario.
• El diseño de la planta física favorece las relaciones humanas y coloca al templo en un sitio central. Hay capillas en las residencias estudiantiles y lugares de meditación.
• Se emplean símbolos cristianos (esculturas, decoraciones), ornamentaciones (cuadros, citas).
• “Teniendo en vista el desarrollo integral, es imprescindible que toda escuela disponga de una área libre, donde los alumnos puedan encontrar la alternancia necesaria entre el esfuerzo físico e intelectual, encontrando en ella también referenciales del Dios creador, representados por elementos de la naturaleza. Educad a los niños y jóvenes a considerar las obras del Artista por excelencia, e imitad las gracias atractivas de la Naturaleza en la edificación de su carácter.” (Ibíd., p. 188)
Como ambiente psicológico, debe tenerse siempre presente que:
• “El amor, base de la creación y de la redención, es el fundamento de la verdadera educación." (La Educación, p. 13). Por ello, debe manifestarse amor en las clases, en los actos, en las palabras y actitudes.
• Una educación concebida como redentora implica el establecimiento de relaciones interpersonales que sean gratificantes y placenteras, y la creación de un clima organizacional y un ambiente escolar marcados por el aprecio, la aceptación, el respeto y la confianza, donde cada individuo es reconocido como digno en sí mismo.
• Las interacciones reflejan un libre flujo de la comunicación, favoreciendo relaciones abiertas y directas entre todos.
• Es conveniente unificar criterios, fomentado el diálogo e intercambiando experiencias, y considerar a los alumnos y a los miembros del personal como hijos de Dios y como nuestros propios hermanos, interesándose en sus problemas personales, escuchando sus confidencias y/o preguntas, manifestándoles confianza y apoyo.
El espacio escolar alberga relaciones interpersonales importantes para la formación del individuo. Estas relaciones posibilitan el ejercicio de la ciudadanía, normada por los valores expresados en los principios guiadores, los cuales deben permear las relaciones interpersonales públicas y con las autoridades a partir del ambiente escolar.
Propósito y Significado de la educación adventista en Elena G. DE White
“La palabra educación viene del Latín educare, sacar. En un sentido amplio significa no solamente fomentar el pensamiento creador y el conocimiento del estudiante, sino sacar a la humanidad del predicamento en que está. Y ese predicamento, de acuerdo con los puntos de vista judíos y cristianos, difiere radicalmente de la perfección original que Dios estableció en la creación.” (Youngberg, 1994, p. 69).
Por su parte, E. G. de White tuvo una muy comprehensiva y correcta concepción de la educación. Ella vio la educación y la redención como una sola y la misma. Su concepción de la educación fue práctica y con valor terrenal, pero al mismo tiempo con implicancias eternas.
El propósito de la Educación. La cita que mejor resume su propósito de la educación afirma que: “Restaurar en el hombre la imagen de su Hacedor, traerlo de vuelta a la perfección en que fue creado, promover el desarrollo del cuerpo, la mente, y el alma, que el propósito divino en su creación pudiera ser entendido – ésta debía ser la obra de redención. Éste es el objetivo de la educación, el gran objetivo de la vida.” (White, 1903, p. 15-16)
El Significado de la Educación. La Sra. White señala que: “La verdadera educación significa más que la prosecución de un cierto curso de estudios. Significa más que una preparación para la vida actual. Tiene que ver con todo el ser, y con todo el período de existencia accesible para el hombre. Es el desarrollo armonioso de las facultades físicas, mentales y espirituales. Prepara al estudiante para el gozo del servicio en este mundo y para el gozo superior de un servicio más amplio en el mundo venidero.” (White, 1903, p. 13)
Ella además afirma que: “En el más elevado sentido la obra de la educación y la obra de redención son una, porque en la educación, como en la redención, “otro fundamento no puede poner el hombre salvo el que está puesto, que es Jesucristo” (White, 1903, p. 30).
miércoles, 18 de junio de 2008
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